lunes, 23 de agosto de 2010

Pensativa...

Y me vuelve a asaltar la tristeza, como si me estuviera vigilando para hacerse presente con un zarpazo matando mi momentánea alegría.
Si la felicidad se pudiera guardar en un gotero, para dejar caer sobre mí una gota de vez en cuando, para hacer con ella el perfume que elegimos usar cada mañana, o por las noches una gota sobre la almohada para llenarme de sueños que me transporten a la dimensión de la tranquilidad; O si le pusiera una gota a la sopa, alimentándome de armonía, sería tan hermoso, que por lo mismo irreal.

Es inútil llevar imágenes vividas en la memoria, siempre idealizando momentos del ayer, como queriendo traerlos al “hoy y ahorita”, sin pensar que se han desgastado, como un vestido pasado de moda, luido por el tiempo y el polvo, que, aunque haya sido un hermoso vestido que nos hizo lucir disfrutando el traerlo puesto, ahora solo queda el espectro de lo que fue, mas no volverá a ser jamás.

Pero la vida es un camino largo, a veces liso, a veces averiado, con sus curvas que rodean montañas o precipicios, con veredas luminosas llenas de flores, y con noches oscuras, amenazantes y frías, y, habrá que caminarlo, paso por paso, día por día.

Nacimos solos, pero, siempre buscamos a quien amamos y quiera caminar a nuestro lado, tomándonos la mano.

jueves, 17 de junio de 2010

No sé cómo pasó, pero pasó




¡No sé cómo pasó, pero pasó!
No fue engaño. 
No fue traición lo mío.
Yo te esperaba, me endulzaba el cuerpo con olorosas cremas, 
me perfumaba con esencias de flores blancas, 
jazmines y magnolias, madreselvas y rosas....
Sabías que te esperaba y no venías.
Yo te amaba y te amo.
Quería que me cerraras los ojos con tus labios, 
que corrieras las sábanas planchadas
y dejaras caer sobre mi cuerpo la luna
y las estrellas, como el cielo las deja caer sobre los charcos.
No, no fue un engaño.
Te amaba y quería que me amaras.
Estaba sola.  No fuiste vos.
Quería que me amaran
Y fue otro.  Y fue mágico.
Breve, profundo, cálido
No sé cómo pasó, pero pasó.
¡Yo lo deseaba tanto! No me arrepiento.
Ya ves, te lo confieso.
Tampoco he de olvidarlo, ni lo intento.
Me bajó las estrellas. 
Me encendió los luceros.
Bautizó con saliva cada centímetro cuadrado de mi cuerpo.
Fue generoso y bello, y me hizo sentir tan plena,
tan mujer, tan deseada y hermosa, 
que no me importa si mintió, si también yo mentí
cuando hablábamos de amor entre jadeos.
No me arrepiento. 
Si volviera a pasar lo que pasó, volvería a hacerlo...
Quizás tuvo que ver que era verano
Y en el verano es más triste que la cama se muera de desvelo...
Quizás tuvo que ver que era verano...
Pero yo igual te amaba. 
Igual te amo.
No se seca el rosal porque cortemos una rosa de sus ramas.
Yo te amaba y quería la fiesta de tu sexo.
Vos no oías la música, los llamados, los gritos.
Y él oyó. 
El se acercó.
Yo simplemente cerré los ojos olí el verano,
dejé que mi jardín resucitara.
No pregunté. 
Fui rosa, barco hundido, eclipse, luces.
Y vos, aunque lejano, aunque ausente, 
seguías siendo raíz, sol y océano.
Por eso digo que no fue traición.
Por eso digo que no fue engaño.
Fue un cántaro de agua en medio del desierto.
Fue un bálsamo que detuvo el ardor de las heridas.
No me arrepiento.
Ya ves, te lo confieso
Siempre te dije la verdad.
Nunca tuve vergüenza de mostrar mi corazón, 
sin el séptimo velo cubriéndolo.
Mi corazón desnudo, maltratado, que casi no cuidas,
que muchas veces has dejado olvidado por ahí,
y me llegó cansado de recorrer infinitas distancias para volver a mí....
¿Lo ves? Sigue siendo tuyo.
Yo igual te amaba.
Igual te amo.
No sé cómo pasó. 
Pero pasó,
Quizás tuvo que ver que era verano.......
Un cuento de POLDY BIRD...
del libro CARTAS DEBAJO DE LA ALMOHADA