
Mayo 14, 2004
“Horas”
Noches de largas horas que escudriñan en los cajones de mi pasado,
“Horas”
Noches de largas horas que escudriñan en los cajones de mi pasado,
arañando mis recuerdos, dejándolos en carne viva.
Noches que hacen sangrar las heridas de la ausencia, entrañable enemiga que duerme a mi lado, ocupando los espacios de mi alcoba, disfrazada del rostro amado, llenándome de abrazos, haciéndome perder la conciencia para dejarme caer en un clímax fetal sumergida en la oscuridad, deseando ser un punto en el abismo de la nada, hasta disiparse las sombras en la mañana en esta mi realidad no deseada.
Horas eternas de cada día en que falta la armonía de tres seres disipados a sus quehaceres, unidos a distancia por una larga y frágil cadena que amortigua de la vida penas, prometiéndonos el consuelo de unirnos en un “ te quiero”.
Horas de la vida que transcurren caminando como arañas dejando a su paso telarañas en rincones polvosos y olvidados; Caminan despacio prometiendo ir deprisa con la promesa de dejar espacio para otras horas, esperando ser recibidas por ser mejores para ser bienvenidas.
Horas que formen días, sean tantos que formen años. Años de terciopelo que suavice asperezas del pasado vivido, que de escalera ha servido para llegar al cielo, un dulce cielo de terciopelo; donde brindemos en copas de nube por las horas transcurridas que formaron nuestra vida.Y aquí estoy, sentada en esta silla viendo pasar la vida, como si por mi no pasara porque sentada espero la vida prometida y escribo estas palabras, escupiendo mis heridas para sanarlas con promesas aun no vividas.
Horas eternas de cada día en que falta la armonía de tres seres disipados a sus quehaceres, unidos a distancia por una larga y frágil cadena que amortigua de la vida penas, prometiéndonos el consuelo de unirnos en un “ te quiero”.
Horas de la vida que transcurren caminando como arañas dejando a su paso telarañas en rincones polvosos y olvidados; Caminan despacio prometiendo ir deprisa con la promesa de dejar espacio para otras horas, esperando ser recibidas por ser mejores para ser bienvenidas.
Horas que formen días, sean tantos que formen años. Años de terciopelo que suavice asperezas del pasado vivido, que de escalera ha servido para llegar al cielo, un dulce cielo de terciopelo; donde brindemos en copas de nube por las horas transcurridas que formaron nuestra vida.Y aquí estoy, sentada en esta silla viendo pasar la vida, como si por mi no pasara porque sentada espero la vida prometida y escribo estas palabras, escupiendo mis heridas para sanarlas con promesas aun no vividas.
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