Mayo 2, 2003Estoy sentada en la banca de los pensamientos, en el jardín de la ilusión. Aquí, desde este ángulo vislumbro realidades, de esas que solo se sienten, pero se callan, de esas que no tienen forma, porque si tuviesen nos espantaríamos de verlas, son de la forma que le damos según el tamaño del monstruo de nuestro interior. Desde esta banca veo brillar mis estrellas, esas que veo en mi cielo, el cielo de mi esperanza, llamo al viento que llega suave y lento alegrando a su paso las hojas de los árboles, verdes árboles que me cobijan, me acompañan y me escuchan, cuando de mi mente salen gritos que nadie mas escucha. Ya te siento viento que barres mi rostro alisando mis cabellos, que agradable caricia que conforta esta comunión tan solitaria en el hermoso silencio de la noche, silencio escandaloso de sonidos misteriosos y místicos que invitan a sentir a profundidad disfrutando de este encuentro. ¿Qué te puedo contar noche bella?, ¿Qué te puedo contar que tu no sepas?, Sabes de mis penas, monstruo gigantesco que a veces me atemoriza queriendo llevarme por pantanos y tinieblas, se me dificulta describirlas, si yo misma no las puedo, no las quiero, no las entiendo. Si les quitase ese velo que las disfraza engañando a mi mirada y a mi corazón; en fin, haré esfuerzo de razón saliendo de la ilusión enfrentando a ese demonio cara a cara, sin disfraces ni frazadas, sin estrellas, sin mas nada que verdades.¿A dónde estas amor?, ¡Responde si has oído!, Estas sordo porque oír ya no has podido, ¿Acaso eres pasado?, Estás muerto o agonizando?, ¿De que veneno has bebido?, Estas tan aturdido, no recuerdas lo vivido?, Ay amor tan engreído, ¿Dónde quedó tu nido?, Acaso en el olvido?. Estas enfermo, estas herido, y de tiempo que has tenido, solo heridas has dado y recibido. Que se junte tu mar con este mi cielo, apagando mis estrellas, rompiendo tantas cadenas; que se junte el ayer con este presente llegando en torrente fuego, agua, aire y razón, para hacerle un trono al corazón, este corazón herido, dejado en el olvido, viviendo deprisa, esperando, siempre esperando que escuches su latido. Donde estas Adán sin paraíso, caminas en penumbras, dejando a tu paso tumbas; te hablo yo, ¿me reconoces?, La mujer que salió de tu costilla, la que espera en esta silla, mirando ese camino, esperando que el destino me designe el caminante, a ti mi Adán, mi amante, trayendo a mí la vida, o sola aquí en mi silla, esperando llegue a mi la muerte. A ti grita mi mente, queriendo gritar tan fuerte sin sonidos estridentes, con silencios aturdidos penetrar por tus oídos, despertar tu corazón y mente. A ti mi amante perdido que en el limbo has vivido, tantos años, tanta vida, tanto olvido. Ven a mi tan viejo y niño, que en mi lecho está tu nido, reconoce tu rebaño, ven aquí, dame la mano, que lo que hay que decir, ya es sabido. El amor espera ser vivido, dejando el dolor al olvido, caminando hacia el camino que mi corazón espera de tu mano ser recorrido.
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